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Maya urbano contemporáneo

sobre “Maya Urbano Contemporáneo”,

exposición de Dyg’nojoch

en la MUY

Esta exposición toma la forma de una instalación o apropriación cabal del espacio de la galería MUY por parte del artista Dyg’nojoch. Dyg’nojoch (Ch’enalho’, 1989) creció en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas y es partícipe activo en la cultura local de arte urbano y cultura de resistencia y alternativas artísticas; es de los fundadores de GAM (Grafitti/Arte/Mural). Afirma sus raíces y su participación en la cultura maya. En esta exposición, él organizó estar acompañado por Marcela, poetiza en tsotsil, y Maré, rapera oaxaqueña.

Sigue un texto escrito sobre la exposición por el artista Rodrigo Cervantes.

El aroma a incienso de copal trae ecos de una música milenaria y armoniosa que nunca ha dejado de sonar en este espacio siempre que se le invoca. Cual surgidos de una memoria holográfica vemos viejos fantasmas de la cosmovisión maya envueltos en un humo denso y especiado, susurrándonos al oído historias nacidas de la rica tradición oral de estos pueblos de leyenda confrontados con una modernidad chocante con la cual no acabarán nunca de congeniar; esta misma resistencia al modernismo post colonialista  es lo que lleva a Dyg’nojoch a recrear esta epopeya mítica, a retrotraer esta iconografía que parece atrapada en un loop eterno oculto a los ojos de los no iniciados, se siente en él y en las piezas que forman esta exposición una necesidad viva y pulsante de recordar sin importar el costo las historias de sus ancestros, de reencontrarse y conocerse a sí mismo a través de relatos casi tan antiguos como esta tierra tan explotada y tan rica en recursos. Podemos ver a Pakal como el viajero del cosmos tripulando una nave hecha de maíz, materia primordial de todos nosotros, los pueblos mesoamericanos, vemos glifos que susurran secretos al oído de la Reina roja que se regodea en una paz imperturbable en el ombligo del mundo, en el centro mismo del corazón de la creación divina; flota en toda la composición música no escuchada en milenios acompañando el tejer de un jaguar arquetípico, atrapado en su gesto en una cotidianidad ritual con la cual teje los destinos de los hombres, esos mismos hombres originarios de esta tierra que se resisten y al mismo tiempo aceptan la idea de vivir este futuro urbanizado y contradictorio.

De la mano de sabias ancianas Dyg’no se vuelve cronista y testigo, y continua con las tradiciones de sus antepasados al retratar y traer a la contemporaneidad historias que nunca debemos olvidar, volviéndose así lo que deberían de ser todos los artistas, esto es, tejedores de historias.

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