DYG’NOJOCH

Muralista

Yabteclum, Chenalhó, Chiapas. 1989

Muralista, artista urbano y graffitero. Cuesta hallarlo mediante la tecnología. Le agrada ser anónimo y que su trabajo exprese por él. Su argumento: “No soy bueno con las cámaras ni con las palabras.” Sus murales hablan en las orilladas de San Cristóbal de Las Casas, en un centro de investigación, una universidad. “Desafortunadamente me robaron mi computadora hace una semana y no tenía respaldo, todo el trabajo de varios años.” Está enojado por eso. Una página electrónica y el Facebook exponen sus ilustraciones pero sus lienzos no los sube.

Colorear espacios públicos es la afición. “Porque allí no está privatizado y lo ven todos, chicos y grandes, pobres y ricos”, pues su arte es del pueblo y no para un sólo grupo. “Por eso prefiero pintar una pared aunque ahí no te paguen miles”, ríe.

Dyg’ (iik), aire, viento; nojoch, gran, el todo, el cosmos. Hombre, donde hay vida. El tsotsil lo habla poco pero lo entiende. Ilustra, diseña y practica las artes visuales en mensajes muy diversos, entre lo espiritual, la lucha de los pueblos originarios, los problemas en el planeta a causa de la explotación de la naturaleza, personajes fantasiosos y formas orgánicas, seres como la flora y la fauna, complementados con la simbología maya de una manera alegre y colorida para no agredir los ojos que se prestan a verlos. Su base: los relatos de la gente y su familia: “No tanto de pueblos y así… y pues también lo que viví de niño. Ahí creo que es donde el discurso explica lo que dejo hecho al concluir algo. Si eso no habla es que no expreso nada.”

Hay murales de su autoría en Acteal, Kexalucum y Chitamukum, Altamirano, Ocosingo, Comitán, Tuxtla y Tapachula. 

Dyg'nojoch