Gerardo K'ulej

Escultor

Lázaro Cárdenas Chilil, Huixtán. 1988.

Como tsotsil, vivir en una comunidad no implicó adquirir conocimientos ancestrales. Sus padres lo educaron al estilo moderno. Los abuelos tampoco influyeron “porque yo era un ignorante con falta de interés sobre mis antepasados y su cultura”. La educación cambió perspectivas de su existencia como maya, “pero no puedo exigir o culpar a nadie más que a mí mismo”.

 Al intentar su ingreso a la preparatoria en San Cristóbal reprobó el examen de selección. “Para mi fortuna, no pude ingresar. Tal vez fue mi primer contacto con el fracaso”, y tuvo que trabajar mientras esperaba el siguiente ciclo escolar. “En ese año fui ayudante de albañil y así conocí al escultor y arquitecto Federico Burkha.”

Después cambió al oficio de jardinero e ingresó a ingeniería bioquímica. “Hasta este punto de mi vida  no conocía el arte de la expresión escultórica, más que el de pensar y de vivir.”

Para mantener sus gastos trabajaba en vacaciones de verano. Recurrió a Burkha, pues le proporcionaba empleo, si bien no relacionado con la escultura sí con la adquisición de habilidades en albañilería y jardinería, y así tuvo un acercamiento con una exposición, ayudando al traslado de las obras y su montaje. “En esa ocasión me dio la oportunidad de trabajar una pieza que él realizaba, aunque era algo sencillo, tal vez por el hecho de que sólo lijé la pieza. Fue un punto clave que impulsó mi curiosidad. Había tantos elementos contrastados que para mí se volvió inspirador el hecho de sentir la textura, de ver el color. La forma era algo que no percibía claramente pero mi subconsciente quería seguir. Recuerdo muy bien. Él me dijo que el elemento principal era la luz. Ya con mi poco conocimiento supuse que el descomponerse en espectros como en un arcoíris permitiría jugar y manipular los contrastes de cada elemento. Sin embargo, nunca me atreví a cuestionarle en qué se inspiraban sus obras y si yo podría trabajar con él, pero regresó a su país, Suiza.”

Todas estas curiosidades y habilidades querían tomar fuerza: “…caminando por una calle me topé con una raíz. Lo primero que hice fue observar su textura; sin embargo no pude distinguir qué tipo de árbol era, pero algo me decía que tenía un propósito y tal vez hasta cierto punto era cumplir mi capricho de darle forma. Así comencé a tallar la madera. Cuando me di cuenta había creado una figura humana con un brazo de alambres, a la cual llamé El futuro, pues la humanidad en su intento de mejorar la calidad de vida implanta elementos biónicos, pero aun así no sabía si lo hecho se podía considerar como arte o, más aun, pieza escultórica. Ante la duda, me limité a seguir experimentando, cuando, gracias a una exposición en el Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, se me pidió organizar a alumnos de la carrera que realizaran actividades tanto en pintura, fotografía o escultura, con la finalidad de demostrar que ser ingeniero implicaba tener un lado artístico. Desde ese día sentí la necesidad de transmitir mis conocimientos tanto en la parte científica como de mi cultura tsotsil, en una forma tangible, reflexiva y crítica.”  

GerardoKulej