La exposición de “Mujeres del barro” es una exploración del trabajo de dos mujeres con experiencia de muchos años en la producción de la cultura de sus pueblos. Hoy estas dos artistas chiapanecas nos comparten sus figuras de alfarería, impregnadas de la tradición ancestral maya. Feliciana Ramírez Díaz (Amatenango del Valle) y Maruch Méndez Pérez (San Juan Chamula) aceptaron la invitación de la Galería MUY de interpretar sus tradiciones de manera libre y expresiva con la materia de la tierra, cada una desde un punto de partida propio.

Feliciana Ramírez (Amatenango, 1964) ha moldeado piezas que honran la naturaleza y la mítica relación de interconexión entre el ser humano y la tierra. Doña Feliciana es la matriarca de una de las familias más reconocidas y premiadas por su producción de artesanía del pueblo de Amatenango.

La tradición de este pueblo tzeltal se remonta al pasado lejano y hasta mítico.  Las alfareras de este municipio, de donde sale el famoso barro blanco, han surtido a gran parte de las comunidades de los Altos de Chiapas con sus recipientes para el agua, comales, vajillas, macetas y otros objetos de utilidad, asumiéndolo como su responsabilidad y el principal servicio de Amatenango a otros pueblos originarios. En la obra artística de la maestra Feliciana expuesta por primera vez en la Galería MUY, se puede apreciar la continuidad ancestral de fabricar objetos. Pero en cierta forma estas piezas representan una ruptura: de la olla de empleo doméstico, pasa a la artesanía maravillosa de los jaguares de Amatenango, y ahora convierte el material en piezas únicas artísticas, al tomar vuelo la imaginación y crear figuras humanas, mezcladas con sus nahuales, figuras orgánicas y casi abstractas, que simboliza a la vez narrativas de profunda importancia cultural.

Claro, aún cuando Feliciana Ramírez ejecuta esta liberación figurativa artística, opta por mantener un elemento utilitario-poético: la mayoría de las piezas sirven de candelabros. Estas velas, además de iluminar el espacio de la habitación, resaltan el misterio y belleza de las piezas integrándose como parte fundamental de las mismas. Son “obras vivas” las que produce la mano y el espíritu de la artista.

Maruch Méndez Pérez (K’atixtik, Chamula; 1957) es artista natural, por nacer sus ideas de su alma y cultura tsotsil-maya. Pasó en su juventud seis años viviendo en el bosque – “mi escuela,” dice – y después se asumió como madre-proveedora de cuatro hijos y dos hijas. Fue llamada como j’ilol (curandera) y subsecuentemente autoridad religiosa. Su arte recrea su forma de vida autosuficiente en todos los aspectos. Su conocimiento de la sabiduría mítica, legendaria e histórica ha ido más allá de su pueblo en forma de rezo-cantado gracias a su participación en el Taller Leñateros y su creatividad manual en todo lo que toca, ya sea hilo de lana, papel hecho a mano, la cruz decorada, el fuego del comal, o el barro. Ha sido solicitada en performances de la ciudad de México; San Antonio, Texas; y París, Francia. En 2002, Maruch Méndez retomó la vieja y casi extinta tradición chamula de moldear objetos domésticos en barro, horneado en fogón, para transformar la tierra en figuras que plasman el imaginario de sus ancestros y de su propia vida. De ahí en adelante ha perfeccionado un estilo personalizado de gran sencillez y profundidad. Ella no se dice “artista” hasta la fecha; el arte la emite con sus gestos, su risa, su narrativa, su creación plástica y de manera fundamental en cuanto a la creación de su instalación artística.

Maruch Méndez retomó la vieja y casi extinta tradición chamula de moldear objetos domésticos en barro, horneado en fogón, para transformar la tierra en figuras que plasman el imaginario de sus ancestros y de su propia vida. A diferencia de las muñecas cerámicas vestidas en trazos de ropa usada, que se venden comúnmente en las calles de San Cristóbal, La maestra opta por engrandecer las figuras y por reproducirlas en cantidades que, puestas en diálogo con los elementos de la naturaleza del territorio Chamula, nos impactan y transportan a otro mundo, en el cual Maruch es guía.

Complementan esta exposición de las mujeres del barro, los videos de Humberto Gómez (San Andrés, 1988), que ofrecen al público tanto información fundamental sobre las piezas de Maruch y Feliciana, como una ambientación artística para esta doble exposición. Gómez estudia comunicación intercultural y es egresado del diplomado del Centro de Capacitación Cinematográfica.

La curaduría de la exposición fue colaborativa por parte de la Galería MUY (coordinada por John Burstein y Genaro Santiz) y con la participación de Juan Chawuk, Ronyk Hernandez, Francisco Corzo, Rufino Sántiz, Ámbar Past, y Adriana Toledano. Gracias a Daniel Ventura, Jesús Ramírez por la animación de los videos. Juan Chawuk lleva nueve años en un diálogo con Feliciana Ramírez, sus hijas Juana, Pedro, y otros creadores, para retomar tradiciones artesanales y pre-hispánicas, reapropiándolas para, desde la inspiración y técnica, producir obras de arte. Paralelamente, Ámbar Past ha colaborado con Maruch Méndez durante décadas recreando de forma artística y plástica la tradición oral milenaria tsotsil.

La Galería MUY tiene el honor de abrir sus puertas al púbico indígena y no-indígena para gozar e interactuar con las piezas e instalaciones de Méndez y Ramírez y de Gómez y acompañar a este magnífico conjunto de creadores presentes.

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